El exministro de Planificación Julio De Vido, condenado por administración fraudulenta en el marco de la tragedia de Once, recibió el beneficio de prisión domiciliaria por razones de salud. Familiares de víctimas expresaron su descontento.
Julio De Vido, exministro de Planificación de la Nación, abandonó la cárcel de Ezeiza tras recibir el beneficio de prisión domiciliaria, otorgado por la Cámara de Casación. El exfuncionario, de 76 años, cumplía una condena de cuatro años por administración fraudulenta vinculada a la tragedia ferroviaria de Once, ocurrida en 2012 y que dejó 52 muertos y más de 700 heridos.
De Vido se había entregado en noviembre de 2025 y llevaba seis meses de prisión efectiva. La decisión de la Cámara se fundamentó en el deterioro de su salud: en abril sufrió un infarto que requirió la colocación de un stent, y además padece diabetes insulinodependiente, fibrilación auricular persistente e hipertensión arterial. Los informes médicos alertaron sobre un alto riesgo cardiovascular, lo que llevó a los jueces Carlos Mahiques, Mariano Borinsky y Guillermo Yacobucci a anular el fallo previo del Tribunal Oral Federal, que había negado el beneficio.
La resolución establece que De Vido continuará cumpliendo su condena en su domicilio bajo control judicial y monitoreo periódico, a cargo del juez de ejecución. Familiares de las víctimas expresaron su rechazo a través de un comunicado difundido por Paolo Menghini, padre de una de las víctimas fatales. En el texto, señalaron que “el responsable de 52 muertes de inocentes se va a su casa” y que la medida “no lo hace menos corrupto, menos delincuente, menos siniestro”. Las familias afirmaron que durante más de 14 años buscaron justicia y agotaron las instancias judiciales para evitar el beneficio.
