Las negociaciones salariales del sector petrolero en la Patagonia arrojaron resultados dispares. Neuquén acordó un aumento del 8,6%, superando en casi dos puntos al 6,6% pactado en Chubut, mientras que la delegación sindical de Santa Cruz abandonó la mesa sin firmar.
Las negociaciones paritarias del sector petrolero privado en la Patagonia han concluido con resultados diferenciados entre las provincias. En Neuquén, Río Negro y La Pampa, los sindicatos de Petroleros Privados y Personal Jerárquico acordaron con las empresas una mejora salarial del 8,6% para el período. Aunque el acuerdo aún no fue homologado, se estima que el salario bruto básico en la zona de Vaca Muerta alcanzará los $3.914.000. Además, se mantendrán los valores de la vianda y el adicional «Vaca Muerta» de $380.000.
Por su parte, el Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Chubut informó que la paritaria para el período abril 2025 – marzo 2026 cerró con un aumento del 6,6%. Según lo rubricado por el secretario general Jorge Loma Ávila, el 6% se abonará con los haberes de abril de 2026 y el 0,6% restante con los de mayo del mismo año. En Chubut también se mantendrá el pago de la suma fija de $380.000 en los meses siguientes.
La comparación deja una diferencia cercana a los dos puntos porcentuales entre los acuerdos de Neuquén y Chubut. En la provincia, los planes de fomento a la inversión en yacimientos maduros, como la reducción de regalías y la eliminación de retenciones, aún no han permitido confirmar con claridad los proyectos de inversión para este año, lo que generó un escenario de mayor incertidumbre durante la discusión paritaria.
Mientras tanto, en Neuquén y Río Negro, el dinamismo del yacimiento Vaca Muerta, que reportó un superávit comercial histórico para el sector energético en el primer trimestre de 2026, configuró un contexto económico distinto para la negociación.
En un hecho destacado, el secretario general del Sindicato Petrolero de Santa Cruz, Rafael Guenchenen, decidió retirarse de la mesa de negociación sin firmar ningún acuerdo, manifestando su disconformidad con la propuesta de las empresas. Esta situación evidencia las diferencias en el poder de negociación y los criterios de las cámaras empresarias al definir los salarios, incluso dentro del mismo convenio colectivo de trabajo.
