El Gobierno nacional oficializó la desvinculación de 140 trabajadores del SMN, en el marco de un plan de reducción del Estado. Desde el oficialismo aseguran que no afecta la operatividad, mientras que los gremios advierten sobre el impacto en los pronósticos y alertas climáticas.
El Gobierno nacional avanzó con una nueva etapa de recortes en la administración pública y oficializó el despido de 140 trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). La medida forma parte del plan de reducción del Estado impulsado por la gestión de Javier Milei.
Las desvinculaciones, notificadas mediante telegramas, afectan principalmente a personal contratado bajo la modalidad de monotributo y artículo 9. Desde el Ejecutivo sostuvieron que la medida responde a un proceso de «modernización» y «optimización de recursos», en línea con la política de ajuste del gasto público. Fuentes oficiales indicaron que no habrá pago de indemnizaciones, al tratarse en su mayoría de contratos temporarios, y aseguraron que el funcionamiento operativo del organismo no se verá comprometido. «No hay meteorólogos entre los despedidos. No se pone en peligro el sistema del Servicio Meteorológico», remarcaron.
Sin embargo, desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y trabajadores del sector cuestionaron la decisión. Alertaron sobre las posibles consecuencias en la red de observación meteorológica, una pieza fundamental para la elaboración de pronósticos y alertas. Actualmente, Argentina cuenta con alrededor de 125 a 130 estaciones meteorológicas, donde el relevamiento de datos depende en gran medida del trabajo manual de observadores.
El plan oficial apunta a avanzar en la automatización del sistema y reducir la dotación de observadores por turno, pasando de siete a cinco trabajadores en cada estación. Según la explicación oficial, esto permitiría adecuar el servicio a estándares internacionales y reducir costos operativos. No obstante, desde el gremio advirtieron que hoy menos de 20 estaciones están completamente automatizadas, por lo que el sistema sigue dependiendo casi exclusivamente de la intervención humana.
La preocupación central radica en la posible pérdida de precisión en los pronósticos y en la emisión de alertas tempranas, herramientas fundamentales para anticipar fenómenos extremos. Trabajadores desvinculados remarcaron que una reducción en la cantidad de observadores puede afectar sectores estratégicos como la aviación, la producción agropecuaria y la gestión de emergencias climáticas en provincias y municipios.
Según trascendió, esta primera tanda de 140 cesantías sería solo el inicio de un plan más amplio que podría alcanzar a 240 trabajadores en total, sumándose además la salida de otros 31 empleados próximos a jubilarse.
