El Presidente Javier Milei reivindicó la eliminación del control de cambios, calificando al esquema anterior como una herramienta de «control y empobrecimiento». Sostuvo que la decisión fortaleció las reservas y devolvió libertad a los ciudadanos.
Al cumplirse un año del levantamiento del cepo cambiario, el presidente Javier Milei defendió una de las decisiones centrales de su programa económico. En un mensaje, el mandatario destacó los resultados que, según su visión, dejó la medida, y la presentó como un punto de inflexión en la relación entre el Estado y los ciudadanos.
Durante su intervención, Milei se refirió al esquema de control cambiario que regía previamente. Lo calificó como «una de las peores herramientas de control, saqueo y empobrecimiento» y afirmó que «el cepo cambiario era una aberración». Explicó que, bajo ese sistema, el Estado intervenía directamente en el mercado de divisas, restringiendo la capacidad de personas y empresas para operar libremente con dólares.
En contraste, el Presidente defendió los efectos posteriores a la eliminación del cepo. Aseguró que el tipo de cambio no experimentó un salto abrupto, que el Banco Central logró fortalecer sus reservas y que no se materializaron los escenarios de crisis que, según indicó, habían sido anticipados por distintos sectores.
Milei también buscó darle un sentido más amplio a la decisión, remarcando que «no fue una medida técnica. Fue una declaración de principios», vinculándola con una idea de libertad económica. «Le devolvimos a los argentinos el derecho a decidir sobre su propio dinero», expresó.
Por otra parte, incluyó críticas hacia gestiones anteriores y hacia voces opositoras que cuestionaron la eliminación del cepo. A un año de aquella decisión, el Gobierno insiste en presentar el fin del cepo como un símbolo de cambio estructural, consolidando una narrativa donde la política cambiaria se convierte en un emblema de transformación.
