La empresa de generación eléctrica diversifica su negocio al comprar activos de exploración y producción de hidrocarburos en la cuenca neuquina.
La empresa Central Puerto concretó su ingreso a la formación Vaca Muerta mediante la adquisición del 100% de Patagonia Energy. La operación, informada a la Comisión Nacional de Valores, incluye la transferencia de Patagonia Energy & Resources Ltd y su subsidiaria local, lo que le permite a Central Puerto acceder a dos áreas en la cuenca neuquina: Aguada del Chivato y Aguada Bocarey, con una superficie cercana a los 110 kilómetros cuadrados.
Este movimiento implica un cambio en la estructura del negocio de Central Puerto, históricamente concentrado en generación eléctrica. Con esta adquisición, la compañía incorpora por primera vez activos de exploración y producción (upstream), en línea con una estrategia de integración vertical dentro del sector energético. Desde la empresa señalaron que el objetivo es ampliar su alcance operativo y construir un esquema que combine generación, producción de hidrocarburos y otras unidades vinculadas a energía y recursos naturales.
Este giro se da en un contexto donde Vaca Muerta consolida su rol como eje del crecimiento energético argentino, con una producción en expansión y una creciente participación en exportaciones de crudo. Las áreas incorporadas se ubican en la cuenca neuquina, una de las regiones con mayor productividad en shale fuera de Norteamérica. La incorporación de estos bloques posiciona a Central Puerto como un nuevo actor en el segmento no convencional, donde predominan compañías con trayectoria en exploración y producción.
El ingreso se produce en una etapa de desarrollo más madura de Vaca Muerta, donde la clave ya no es la exploración inicial sino la capacidad de escalar producción con eficiencia y acceso a infraestructura. La operación se inscribe en una estrategia más amplia de diversificación. En los últimos años, Central Puerto avanzó en la renovación de activos hidroeléctricos en el Comahue, incluyendo la concesión de la central Piedra del Águila por 30 años, y también incursionó en minería con inversiones en proyectos de oro, plata, cobre y litio. Ese proceso apunta a reducir la dependencia de un único segmento del negocio energético y captar oportunidades en distintos eslabones de la cadena.
