Luis López, padre del niño de cuatro años asesinado en Comodoro Rivadavia, brindó un testimonio sobre los últimos momentos de su hijo y cuestionó la falta de intervención de las autoridades a pesar de sus advertencias.
Luis López, padre de Ángel López, el niño de cuatro años asesinado en Comodoro Rivadavia, brindó un testimonio sobre los últimos momentos de su hijo y cuestionó la falta de intervención de las autoridades a pesar de sus advertencias. El crimen, ocurrido hace más de una semana, tuvo como imputados al padrastro y a la madre del menor.
«Estamos un poco más tranquilos porque sabemos que no se van a escapar», expresó López en relación a la detención de los acusados, aunque remarcó que «esto recién empieza» y que aún «faltan los que firmaron para entregar a nuestro bebé a estos asesinos».
El hombre describió el impacto emocional tras el hecho: «Viví horrible, tenía ganas de hacer desastre, pero me contuve por mi pareja y mi abogado». Relató que la familia atravesó una semana sin descanso, prácticamente sin comer y con la mente puesta únicamente en lo sucedido.
Uno de los pasajes más duros de su relato fue cuando recordó la última vez que vio a su hijo con vida. «El único recuerdo que me queda es ese momento tan horrible de verlo llorando. Jamás lo vi llorar así y yo no pude hacer nada», contó. Incluso reveló que días antes había tenido un presentimiento: «Ese domingo me levanté a las seis de la mañana porque lo soñé pidiendo por mí. Lo soñé pidiendo ayuda».
El padre aseguró que intentó advertir a distintas autoridades sobre la situación que atravesaba el niño, pero que no fue escuchado. «Mostré videos, fui a la psicóloga, a la defensoría, a todos lados. Nadie quiso mirar nada. Nadie me hizo caso», denunció.
Durante la audiencia judicial, López relató que los acusados evitaron mirarlo. «No tuvieron el coraje de levantar la mirada. Ninguno aguantó ni dos segundos», sostuvo.
Por su parte, Lorena, quien crió a Ángel durante gran parte de su vida, también expuso su dolor y cuestionó el accionar del sistema judicial y de los organismos de protección. «Nos fallaron todos. Nosotros hicimos todo por la vía legal y nadie escuchó. Hoy Ángel está en un cajón», expresó.
Ambos coincidieron en que la responsabilidad no termina en los imputados. «Vamos a ir por todos: jueces, psicólogos, defensores. Tienen que responder», afirmaron. Además, remarcaron que este caso no es aislado y que esperan que sirva para generar cambios. «Esto tiene que servir para que no vuelva a pasar. Hay muchos chicos que no están siendo escuchados», advirtieron.
En medio del dolor, el padre también habló del vínculo que tenía con su hijo y de los planes que quedaron truncos. «Le di todo el amor que pude, lo cuidé durante cuatro años. Teníamos un montón de cosas por hacer este año. No me entra en la cabeza que no esté», dijo.
