Una ONG especializada generó, mediante tecnología, una proyección del rostro que tendría hoy Hernán Soto, quien tenía 10 años cuando desapareció en 1997. Su madre busca reavivar la difusión del caso y renovar las esperanzas de encontrarlo.
Marcela Muñoz no ha cesado en la búsqueda de su hijo, Hernán Soto, desde su desaparición en Comodoro Rivadavia, Chubut, hace casi tres décadas. El niño tenía 10 años en aquel entonces y, de cumplirse los años, hoy tendría cerca de 40. Recientemente, la ONG Missing Children actualizó la búsqueda generando una imagen reconstruida que proyecta cómo podría verse su rostro en la actualidad, utilizando herramientas tecnológicas para tal fin.
La actualización se realizó luego de que la organización identificara la falta de una imagen reciente estimada. Marcela firmó la autorización el pasado 2 de abril y recibió el resultado apenas diez días después. «En la foto misma te ponés a buscar los ojos, los pómulos, las pestañas, las cejas… es impactante», relató la madre al medio local Ahora en Comodoro, por Seta TV.
Esta nueva imagen no solo renueva la difusión del caso, sino también las esperanzas de la familia de dar con su paradero. A lo largo de los años, se han realizado múltiples gestiones. Desde la Fiscalía se han cotejado perfiles de ADN con personas no identificadas en distintos puntos del país, sin resultados positivos hasta el momento. «Ya hemos pasado por muchos ADN», explicó Marcela Muñoz. El último indicio concreto se investigó en agosto, cuando se analizó el caso de un joven en situación de calle en Buenos Aires, sin que hubiera coincidencias.
El recuerdo del día de la desaparición, ocurrida durante un festejo de Año Nuevo en 1997 en un camping cercano al mar, permanece intacto. «En un abrir y cerrar de ojos… regresaron los primos, los hermanos y él no», relata su madre. La búsqueda comenzó de inmediato, aunque los primeros procedimientos, según señala la familia, estuvieron marcados por la inexperiencia y la tecnología limitada de la época.
A pesar del tiempo transcurrido, Hernán sigue presente en la vida cotidiana de su familia. «En nuestra mesa se habla de él como uno más», afirma Marcela. Sus nietos conocen la historia y crecen viendo fotos y escuchando relatos. Para su madre, mantener viva la memoria es parte fundamental para continuar la búsqueda. También confía en que alguien, en algún lugar, pueda aportar un dato clave. «Quizás le estoy hablando a un hombre de 39 o 40 años que escuchó algo en su casa y nunca lo dijo», reflexionó.
La difusión constante, el acompañamiento de la comunidad y el trabajo de las autoridades mantienen viva la posibilidad de resolver el caso. «Ojalá antes de morirme supiese dónde está Hernán», expresó Marcela Muñoz. «Para mí sería sumar, no restar. Poder contarle todo lo que fue la búsqueda». La imagen reconstruida no solo muestra un posible rostro actual, sino que vuelve a poner en primer plano una historia que nunca ha dejado de buscar su final.
