El fiscal Martín Cárcamo vinculó la escalada de violencia en Comodoro Rivadavia con la circulación ilegal de armas y el narcotráfico, y advirtió que la ciudad podría convertirse en una «foto de lo que fue Rosario» si no se aborda la situación de manera integral.
El fiscal Martín Cárcamo advirtió que Comodoro Rivadavia podría repetir el modelo de violencia que caracterizó a Rosario si no se implementan medidas integrales para abordar la circulación ilegal de armas y el narcotráfico. La declaración se produjo en el marco de la detención de Luis Uribe, sobreviviente del ataque armado en el que fue asesinada su pareja, Mariana Calfuquir.
Uribe fue detenido la semana pasada durante un procedimiento policial en inmediaciones de avenida Kennedy y Patricios. Durante la requisa del vehículo se encontró una pistola calibre 9 milímetros escondida en el fuelle de la palanca de cambios. «Tenía el cargador colocado y un cartucho en recámara, es decir, estaba en condiciones inmediatas de uso», detalló Cárcamo en diálogo con Actualidad 2.0.
La situación derivó en dos investigaciones paralelas: la Justicia Federal interviene por tenencia de estupefacientes hallados durante el procedimiento, mientras que el Ministerio Público Fiscal provincial impulsó una causa por tenencia ilegal de arma de fuego, que derivó en una prisión preventiva por cuatro meses. Cárcamo aclaró que la identificación de Uribe se produjo en el marco de un control preventivo, según las actuaciones policiales.
Consultado sobre la situación de seguridad en la ciudad, el fiscal afirmó: «Hay dos grandes situaciones que aquejan a Comodoro desde hace bastante tiempo. Una es la enorme circulación ilegal de armas de fuego y la otra es la utilización y comercialización de estupefacientes». Sostuvo que ambos fenómenos funcionan como antesala de hechos violentos que luego llegan al sistema penal: «Son dos flagelos que llevan justamente a situaciones que después deben ser resueltas por la Justicia. Y cuando esas dos condiciones se combinan, generan el mapa delictual que estamos observando este año con enorme intensidad».
La preocupación surge en un contexto marcado por una sucesión de episodios violentos: homicidios consumados, ataques a balazos, intentos de asesinato y enfrentamientos en distintos barrios de la ciudad. En las últimas horas se confirmó la muerte de un hombre baleado en abril en el barrio San Cayetano, que se convirtió en un nuevo homicidio para las estadísticas de este año.
Cárcamo advirtió sobre la creciente resistencia de víctimas y testigos a recurrir a la Justicia, y señaló un fenómeno de «validación de la venganza privada» y resolución de conflictos por mano propia. «Muchas veces aparece un descreimiento hacia el sistema judicial y se valida la idea de hacer justicia por cuenta propia», indicó.
Consultado sobre si la ciudad presenta rasgos compatibles con el sicariato, Cárcamo afirmó: «Es difícil establecerlo con precisión, pero si uno mira en retrospectiva y observa los elementos que vienen apareciendo, puede pensar tranquilamente que, si esta situación no se aborda de manera integral, Comodoro Rivadavia puede terminar siendo una fotografía de lo que en algún momento fue Rosario».
El fiscal también se refirió al proyecto de desfederalización parcial del narcomenudeo impulsado por el gobierno provincial. «Eso puede facilitar la investigación de hechos menores y descomprimir a la Justicia Federal para que se enfoque en estructuras más complejas», evaluó, aunque advirtió que se necesitan recursos humanos, materiales y una articulación eficaz entre los fueros para que la medida tenga resultados.
En cuanto a la tenencia de armas entre particulares, Cárcamo reconoció una percepción extendida de inseguridad que lleva a muchas personas a considerar armarse para defenderse. «Siempre se verifica la existencia de un mercado ilegal de venta y alquiler de armas. Es una realidad que aparece de manera constante en las investigaciones», sostuvo.
