La Fiscalía analiza si el menor de cuatro años atravesó un cuadro respiratorio grave sin atención médica y si hubo omisión por parte de los adultos a cargo.
La muerte de Ángel López, un niño de cuatro años en Comodoro Rivadavia, es objeto de una nueva línea de investigación judicial que pone en duda la versión inicial de muerte súbita informada por su entorno cercano. La fiscalía analiza si el menor atravesó una enfermedad respiratoria grave sin recibir atención médica adecuada, según lo planteado en la audiencia realizada este viernes.
Especialistas incorporados a la causa advirtieron que el cuadro clínico sería compatible con una bronconeumonía severa no tratada. Esta hipótesis sugiere que el fallecimiento pudo haber estado precedido por un proceso de deterioro progresivo.
En un primer momento, los cuidadores sostuvieron que el niño había fallecido mientras dormía, tras una jornada que describieron como normal e incluso con actividades recreativas previas. Sin embargo, esa versión comenzó a ser revisada a partir del análisis del expediente y los elementos médicos incorporados.
Según los peritajes, el menor habría presentado signos compatibles con una afección respiratoria avanzada, como dificultad respiratoria, debilidad extrema y pérdida de peso significativa. La fiscalía intenta establecer si el cuadro derivó en un proceso agónico prolongado sin intervención médica oportuna y si existieron señales previas que fueron advertidas o ignoradas.
En el marco de la causa, el fiscal Oribones afirmó: «Sabemos que lo que nos dicen Altamirano y González es que el niño estuvo hasta las 12 de la noche jugando, nadando en una pileta y que se acostó; más bien ellos, cuando se despertaron, vieron que no respiraba. Básicamente nos dicen que hubo una muerte súbita. No existe muerte súbita cuando hablamos de una muerte por una bronconeumonía; esto es una muerte agónica. Existieron síntomas previos tales como disnea, que son problemas respiratorios cuando la persona no puede oxigenar su cuerpo. También la falta de oxigenación llevaba a una somnolencia profunda que ya se vio evidenciada el 17 de marzo, 15 días antes aproximadamente. También existían la posibilidad de síntomas como el rechazo de alimentos y la mala alimentación. Ángel López, de hecho, al momento pesaba solamente 19 kg; el niño presentaba sintomatología correspondiente a la bronconeumonía, justamente como dijimos antes. Eso se llama disnea: es un esfuerzo respiratorio, de leve a extremo».
A la salida de la audiencia, el jefe de fiscales de Comodoro Rivadavia, Cristian Olazábal, sostuvo que «la fiscalía hizo una ampliación de objeto procesal que se le llama; en realidad el hecho ha sufrido algunas variaciones que no tienen impacto en la calificación jurídica. En realidad las calificaciones se mantienen, solamente se han ajustado por ahí las conductas que ha desarrollado cada uno; seguimos sosteniendo de que estamos ante esta situación de maltrato a un menor y que han sido varias las causas que llevaron a la muerte».
El caso continúa bajo análisis judicial y se esperan nuevas medidas para esclarecer las circunstancias del fallecimiento y eventuales responsabilidades.
