La Justicia de Chubut dictó penas de 9 y 7 años de prisión para Marta Beatriz Caucamán y Juan José Ovejero, hallados culpables de someter a un hombre de 74 años a servidumbre y violencia extrema durante casi ocho meses.
La Justicia de Chubut condenó este martes a Marta Beatriz Caucamán y a su hijo, Juan José Ovejero, por haber sometido a un hombre de 74 años a un régimen de servidumbre y violencia extrema en Paso de Indios. El juez penal Gustavo Daniel Castro les impuso penas de 9 y 7 años de prisión, respectivamente, luego de que un jurado popular los declarara culpables por unanimidad semanas atrás.
El caso generó conmoción en la localidad por el nivel de abuso sufrido por Adolfo Yancamil, un jubilado que estuvo sometido durante casi ocho meses a condiciones inhumanas. Caucamán y su hijo fueron hallados responsables del delito de reducción a la servidumbre en concurso ideal con lesiones leves. En su sentencia, el magistrado remarcó que existió una “verdadera cosificación de la víctima”, al considerar que el jubilado fue privado de su autonomía, explotado físicamente y despojado de todos sus bienes.
La investigación determinó que el hecho comenzó el 26 de diciembre de 2022, cuando Caucamán convenció a Yancamil de viajar a Esquel para atender supuestos problemas de salud. Allí, el hombre solicitó un préstamo bancario de 150 mil pesos que, según se acreditó en el juicio, fue apropiado por la mujer para uso personal. De regreso en Paso de Indios, los condenados avanzaron sobre el resto del patrimonio de la víctima. Lo persuadieron para vender su casa y luego se quedaron con el dinero, dejándolo sin vivienda y trasladándolo a su domicilio. Lo que inicialmente se presentó como un ofrecimiento de cuidado terminó convirtiéndose en un sistema de cautiverio y explotación.
Durante el debate oral se probó que Yancamil era obligado a realizar trabajos físicos forzados, como cortar leña y remover postes, siempre bajo vigilancia. Además, sufría castigos degradantes. Los acusados lo obligaban a permanecer arrodillado sobre piedras durante horas y le negaban comida y agua como forma de sometimiento. También controlaban por completo su economía: cada vez que cobraba la jubilación, lo acompañaban para quitarle el dinero bajo amenazas y agresiones. La causa también reveló la venta irregular de un Renault Megane perteneciente al jubilado, por la cual nunca recibió pago alguno.
El horror terminó el 30 de agosto de 2023, cuando un policía advirtió el delicado estado físico del hombre mientras realizaba un mandado. Tras ser rescatado y trasladado al hospital, los médicos constataron que padecía deshidratación severa y múltiples contusiones. Medía 1,45 metros y pesaba apenas 40 kilos. Al fijar las penas, el juez Castro rechazó el pedido de la defensa de aplicar el mínimo legal y sostuvo que la extrema vulnerabilidad de la víctima y la prolongación del sometimiento justificaban una condena más severa.
