Mía Abril Figueroa Reyes, de 21 años, no aparece desde la madrugada del domingo. Su familia solicita colaboración para dar con su paradero.
Una intensa búsqueda se activó en Neuquén tras la desaparición de una joven de 21 años que fue vista por última vez durante la madrugada del domingo 26 de abril, a la salida de un boliche céntrico. Su familia difundió el caso en redes sociales y solicita cualquier información que permita dar con su paradero.
Se trata de Mía Abril Figueroa Reyes, quien fue vista por última vez alrededor de las 5 de la mañana en el boliche La Casona, ubicado sobre Diagonal Alvear al 59. Desde ese momento, no volvió a su casa ni se comunicó con sus familiares. La denuncia ya fue radicada en la Comisaría Primera de Neuquén, y sus allegados indicaron que quienes tengan datos pueden comunicarse a los números difundidos por la familia.
Según relató su madre, Mía había salido de su casa el sábado por la tarde para ir a trabajar. Ingresó a su jornada laboral a las 18 y finalizó a las 2 de la madrugada del domingo. A partir de ese momento, se perdió el contacto. Horas después, una amiga informó que Mía había pasado por su casa para cambiarse y luego ambas fueron al boliche. En ese contexto, la joven habría consumido alcohol y se separó del grupo, lo que dificulta reconstruir con precisión sus últimos movimientos.
La familia logró recuperar su celular gracias a esa misma amiga, ya que Mía no lo llevaba consigo en el momento de la salida. Desde entonces, no hubo más contacto ni señales sobre su paradero. Algunas versiones indican que habría sido vista retirándose con un hombre, aunque esa información no pudo ser confirmada. También surgió un dato que la ubicaría con una ex pareja, lo que será parte de la investigación.
La joven no se presentó a trabajar ni retomó contacto con su entorno, lo que profundiza la preocupación. Su familia avanza ahora en gestiones para acceder a cámaras de seguridad que permitan reconstruir su recorrido tras salir del boliche.
Mía tiene 21 años, cabello castaño oscuro, ojos marrones y un piercing en la nariz del lado derecho. La noche de su desaparición vestía un body de tul negro, pollera de cuero, campera negra y un caderín plateado.
