Una psiquiatra infantojuvenil advierte sobre la influencia de los algoritmos y la falta de contención en el mundo digital como factores detrás de episodios recientes en instituciones educativas.
En el contexto de los recientes episodios de amenazas e inscripciones intimidatorias en colegios de la provincia de Chubut, especialistas en salud mental analizan los factores subyacentes que afectan a los adolescentes. La psiquiatra infantojuvenil Guillermina Olavarría sostiene que estos hechos no son aislados, sino manifestaciones de problemáticas más profundas donde el mundo digital tiene un rol determinante.
«Lo que vemos es la punta del iceberg de cuestiones que se vienen dando a nivel social y que impactan en las adolescencias», explicó la profesional en declaraciones a medios locales. Según su análisis, la violencia en ámbitos escolares suele ser «el último eslabón de una cadena», vinculada a dificultades para expresar y regular emociones.
Uno de los puntos críticos señalados es el funcionamiento de ciertas plataformas digitales. «Es de las peores redes sociales que hay, porque tiene un algoritmo que es salvaje para los chicos», advirtió Olavarría, refiriéndose a TikTok. Explicó que el sistema de recomendación refuerza constantemente los contenidos que los usuarios consumen inicialmente, lo que puede agravar situaciones en adolescentes vulnerables. «Un chico que tiene ideación suicida busca ese contenido y el algoritmo no para de enviarle videos relacionados», ejemplificó.
Además, mencionó el fenómeno de imitación que se potencia en entornos digitales, donde situaciones como amenazas o referencias a tiroteos escolares pueden replicarse bajo la lógica de viralización y anonimato.
La especialista remarcó que el problema no se limita al ámbito virtual, sino que existe una falta de supervisión adulta y de espacios de contención tanto en las familias como en las instituciones. «Los chicos, cuando están en el mundo virtual, están completamente solos muchas veces», alertó.
Frente a este escenario, Olavarría insistió en la importancia de reforzar la comunicación y el acompañamiento. «La prevención es la escucha empática, el diálogo y el involucrarnos de forma presente con los chicos», señaló, subrayando que la ayuda debe buscarse en adultos de confianza como padres, docentes o profesionales de la salud.
En el plano institucional, consideró que estos episodios deben tomarse con seriedad, ya que representan un «síntoma social» y un llamado de atención sobre la falta de equipos de orientación en muchos establecimientos. Finalmente, planteó la necesidad de una respuesta colectiva para acompañar a los adolescentes en un contexto de vulnerabilidad emocional y alta exposición digital.
