El entrenador rosarino, heredero de una línea de trabajo consolidada en el club, lidera al equipo en una destacada racha de victorias en la Liga Nacional de Básquet, priorizando el colectivo sobre las individualidades.
Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia lleva más de tres décadas en la Liga Nacional de Básquet, un período en el que ha consolidado una filosofía de juego distintiva. Esta identidad, forjada por entrenadores como Fernando Duró, Nicolás Casalánguida, Gonzalo García y Martín Villagrán, se caracteriza por una sólida base defensiva, el juego colectivo y la primacía del equipo sobre cualquier figura individual.
La llegada de Pablo Favarel al banquillo del ‘Verde’ no representó un cambio radical, sino la continuidad de esa tradición. Bajo su dirección, el equipo ha retomado los pilares que sostuvo durante casi veinte años: defensa, trabajo, lectura colectiva y el uso de piezas funcionales. Actualmente, con una racha de 10 triunfos consecutivos y el liderazgo en la fase regular de la Liga Nacional, la fórmula vuelve a demostrar su eficacia.
Favarel, formado en el estudio y la observación del juego, construyó su carrera como asistente junto a entrenadores de renombre antes de asumir como cabeza técnica. Su elección de dirigir en la Liga Nacional, por encima de ofertas económicas más ventajosas en el exterior, respondió a su búsqueda de un desafío deportivo de mayor exigencia técnica y táctica.
Al llegar a Comodoro Rivadavia, el entrenador no encontró un equipo por reconstruir, sino una base valiosa sobre la cual trabajar. Su método se basó en ordenar, ajustar roles y potenciar una identidad de juego clara, manteniendo lo que ya funcionaba. El resultado es un equipo que se destaca por su funcionamiento colectivo y su estructura definida, factores clave en el presente exitoso de la institución en el torneo nacional.
