En el marco de las conmemoraciones por Malvinas, se recuerda la figura del gaucho entrerriano que, junto a un grupo de criollos, recuperó el control de Puerto Soledad por varios meses tras la ocupación británica.
En el contexto de un nuevo aniversario del 2 de abril, la memoria histórica argentina también vuelve sobre episodios anteriores a la guerra de 1982. Uno de ellos es el liderado por el gaucho entrerriano Antonio Rivero en 1833.
Tras la ocupación británica de las Islas Malvinas el 2 de enero de 1833 y la expulsión del gobernador argentino Luis Vernet, las condiciones para los peones que quedaron en las islas se volvieron difíciles. El 26 de agosto de ese año, Antonio Rivero, junto a siete gauchos e indígenas charrúas, se sublevó contra las autoridades británicas en Puerto Soledad.
Armados principalmente con facones, el grupo logró tomar el control del asentamiento, arriar la bandera británica e izar la bandera argentina. Durante aproximadamente cinco meses, entre agosto de 1833 y enero de 1834, Rivero y sus hombres ejercieron el control de facto del territorio.
La reacción británica llegó en enero de 1834 con la fragata HMS Challenger, cuyas tropas capturaron a los sublevados después de varias semanas. Los gauchos fueron apresados y enviados a Londres para ser juzgados. Sin embargo, los tribunales británicos se declararon incompetentes para juzgarlos, argumentando que los hechos habían ocurrido fuera de los dominios de la Corona.
Tras ser liberados en Montevideo, Antonio Rivero regresó al continente. Años más tarde, formó parte del ejército de la Confederación Argentina y participó en la batalla de la Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845, donde perdió la vida enfrentando a una flota anglofrancesa.
La historia de Antonio Rivero es recordada como un episodio de resistencia en las Islas Malvinas durante el siglo XIX, previo al conflicto bélico de 1982.
