En el marco de un nuevo aniversario del conflicto, autoridades de Tierra del Fuego advierten sobre el impacto estratégico de la explotación de hidrocarburos en aguas en disputa, impulsada por empresas con aval británico.
En la ciudad de Comodoro Rivadavia, donde la causa Malvinas es una identidad arraigada, el 2 de abril abre interrogantes que vinculan la memoria histórica con el presente. Esto se debe al avance de un proyecto de explotación petrolera en las aguas en disputa del Atlántico Sur, impulsado por las compañías Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum con respaldo del gobierno británico.
Andrés Dachary, secretario de Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur de Tierra del Fuego, advirtió sobre el impacto estratégico de este desarrollo. «Son recursos naturales en territorio de la República Argentina», afirmó, alineándose con el reclamo de soberanía que Argentina sostiene ante organismos internacionales.
El proyecto, conocido como Sea Lion, prevé una producción inicial de unos 50.000 barriles diarios a partir de 2028, con un desarrollo escalonado que podría extenderse por más de tres décadas. Dachary señaló que este avance refleja «una nueva negación por parte del Reino Unido a las resoluciones de Naciones Unidas», que instan a no innovar en el territorio en disputa mientras persista la controversia de soberanía.
El funcionario también alertó sobre las consecuencias estructurales. Actualmente, el 56% del producto bruto de las islas proviene de licencias pesqueras otorgadas unilateralmente. La eventual explotación petrolera, en ese contexto, «consolidaría la presencia colonial» al dotar a las islas de una nueva fuente de ingresos a gran escala, fortaleciendo su autonomía financiera.
Desde Comodoro Rivadavia, ciudad históricamente ligada a la actividad petrolera, se observa con atención cualquier movimiento en la cuenca del Atlántico Sur, tanto por su dimensión simbólica como por el potencial impacto en el mapa energético regional.
Dachary reconoció que la Cancillería argentina ya ha expresado su rechazo al proyecto y ha sancionado previamente a empresas por actividades similares, pero señaló que, hasta el momento, no se han desplegado nuevas acciones concretas para frenar su avance. Aun así, llamó a sostener el reclamo con una mirada de largo plazo, reivindicando la «manda constitucional» de recuperar el ejercicio pleno de la soberanía.
En Comodoro Rivadavia, donde cada 2 de abril convoca a veteranos y nuevas generaciones, la tensión entre historia y futuro se vuelve palpable. Mientras se honra a quienes combatieron en 1982, el petróleo aparece nuevamente como un factor decisivo en la disputa por las islas.
