Un joven ingeniero de Comodoro trabaja en la misión Artemis II de la NASA, que volverá a llevar al hombre a la Luna

Compartir:

Cuando Gabriel piensa en Comodoro y Rada Tilly recuerda el mar, la playa y el caminar con una camperita, no muy abrigada, un fin de semana por la noche “chupando viento”. Recuerda jugar al fútbol en Ferro, Universitario y la placita del barrio Pueyrredón. También la bici y, por supuesto, aquellos cerros que subía con esfuerzo y bajaba lleno de tierra.

Gabriel Andrés Sanca (36) nació en Comodoro, pasó su primera infancia en Rada Tilly y la adolescencia entre el barrio Roca y aquel balneario que siempre recuerda. “No puedo diferenciar una cosa de otra, es difícil”, admite. “Para mí es todo lo mismo; me siento perteneciente a algo”, dice al buscar una definición sobre dónde pertenece su NyC (nacido y criado).

Gabriel es especialista en diseño de circuitos integrados y micro/nano dispositivos y sus aplicaciones en ambientes hostiles. Foto: Archivo personal.

Comenzaron a implementar el método TNR para castrar una colonia de más de 50 gatos: ¿de qué se trata?

El ingeniero electrónico pisó Comodoro por última vez en julio de 2024 y pronto quiere hacerlo nuevamente: volver al lugar donde comenzó su historia, aquella que lo llevó a ser uno de los pocos argentinos que colaboran con la misión espacial que llevará al hombre a la Luna luego de 54 años.

Por estos días, el grupo de argentinos que trabajó en la fabricación de un satélite de carga útil secundaria que llevará Artemis cuenta los días. Esperan que el próximo miércoles la tripulación despegue hacia la Luna, marcando un hito en la carrera espacial con el retorno del hombre al único satélite natural de la Tierra.

“Es algo lindo, estamos esperando”, dice Gabriel en una charla que mantuvimos por Zoom. “Artemis es uno de los grandes proyectos de la NASA, compararlo con Apolo es complejo, pero está a ese nivel, con otra tecnología y, si bien nuestro aporte no es crítico para la misión, sí es un espaldarazo fuerte para nosotros el hecho de que un satélite nuestro esté ahí, porque como mínimo hubo que pasar pruebas de seguridad y en ese sentido que Atenea esté ahí es poder decir: cumplimos con los estándares internacionales para poder participar de una misión tripulada”.

Tras más de tres horas de tensión, lograron bajar al hombre que se había subido al puente de Comodoro

Gabriel se siente orgulloso: la ciencia argentina es protagonista de un momento histórico para el mundo y dos universidades públicas son parte: la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de San Martín, donde es docente e investigador gracias al camino recorrido.

Gabriel nació en Rada Tilly, creció en Comodoro y hoy colabora con la misión Artemis II. Foto: Archivo personal.

CARRERAS, MÚSICA Y SATÉLITES

Gabriel, a los 15 años, ya quería ser ingeniero. Admite que pensó en ser periodista y también abogado, pero ambas ideas se diluyeron rápido con el tiempo. Así, soñó con ser como aquellos mecánicos que cada domingo veía en las carreras, la gran pasión que comparte con su padre.

Origen y antecedentes de MR, la empresa que brindará el servicio de transporte público en Comodoro

“Mi viejo, Daniel, es ingeniero mecánico. Toda la vida trabajó en la industria del petróleo y mi mamá, Doris, es ama de casa. Con él veíamos juntos la carrera y cuando era chico quería ser ingeniero mecánico como él. De hecho me anoté en Ingeniería Mecánica y después me cambié a Electrónica. Pero cada vez que venía el Top Race, el TC 2000, íbamos al autódromo. En casa también, todos los domingos estaban las carreras y después arrancaba el fútbol”.

Eran otros tiempos. En Comodoro, el automovilismo tenía calendario nacional permanente. El comodorense Ariel Pacho era protagonista del Top Race y los motores se hacían escuchar en diferentes puntos de la ciudad, y allí estaba Gabriel.

McDonald’s abrirá la convocatoria laboral en Comodoro: ¿cuánta gente buscan y cuáles son los requisitos?

Como cuenta, ingresó a la universidad para ser ingeniero mecánico. Sin embargo, la música cambió su destino. “Con unos amigos teníamos una banda y el tema de la música pegaba fuerte. Me acuerdo que en el primer año de la facultad, un amigo que se había ido a estudiar a Mendoza volvió y me dijo: ‘Che, encontré que podemos hacer un efecto en la guitarra’. Así que fuimos a Electrónica 2000, compramos un par de cositas y armamos un efecto para la viola. Ahí dije: ‘Quiero estudiar electrónica’. Cambié y la idea era engancharlo con la música.”

“Anomia” tocaba canciones de Radiohead, Coldplay, entre otras bandas internacionales. Alguna vez tocaron en El Sótano y en O’Connell’s, entre otros lugares, pero un día Gabriel decidió continuar estudiando en Buenos Aires y el destino jugó a su favor.

Clausuraron un supermercado del barrio Roca: qué encontraron en la carnicería para tomar la medida

“Tenía 22 años y la verdad todavía no sé por qué me fui. Pero cuando pedí el pase para continuar en la UBA, me dieron un manojo de documentos para que hiciera la transferencia. En el medio dije: ‘Voy adelantando materias’ y me anoté en ‘Dispositivos semiconductores’, una materia que al final no tenía que cursar porque yo estaba inscripto en el plan viejo; el plan nuevo recién se desplegaba, pero me sirvió”.

En esa materia, Gabriel conoció a su grupo de amigos de la facultad y abrió el camino que lo llevó a la investigación. “Era un grupo de estudiantes más avanzados o profes, y ya tenían acceso a otro tipo de colegas y demás. Ellos tenían un equipo de fútbol cinco, jugaban el sábado por la mañana y les faltaba un nueve. Yo les dije que podía jugar y a la tercera me llamaron, metí cuatro goles y empecé a jugar todos los fines de semana con ellos. Después, empecé a hacer algunas cosas con ellos en los distintos laboratorios. Hice mi tesis de ingeniería relacionada con microelectrónica y en 2015 alguien del mismo grupo me dijo que estaban buscando un estudiante graduado para sumarse a un grupo de investigación para ensayar unos dispositivos en satélites, y me sumé”.

Tragedia en la Patagonia: una mujer murió por un derrame cerebral inesperado

Gabriel integra el equipo LabOSat. Foto: Archivo personal.

El grupo reunía a investigadores del CONICET, la CNEA, el INTI, la UBA y la UNSAM, quienes trabajaron juntos en el proyecto LabOSat, la interfaz entre los satélites de la empresa argentina Satellogic y diferentes grupos de investigación o empresas que precisen ensayar sus dispositivos electrónicos, tales como sensores, procesadores y actuadores, en órbitas terrestres de baja altura (alrededor de 500 km sobre el nivel del mar).

Gabriel se sumó como estudiante con una beca y luego comenzó su doctorado y se quedó en Martín. “Básicamente éramos un grupo que venía de la micro/nanoelectrónica, haciendo dispositivos, no en procesos industriales, sino más bien en bajas escalas que se fabrican en salas limpias. Particularmente estábamos trabajando con dispositivos que se llaman memristores, el elemento perdido, teoría formulada en la década del 70 por el ingeniero Leon Chua de la Universidad de California, que en 2008 se fabricó a nivel experimental”. 

Tragedia de Garayalde: el nene de 11 años será operado y su familia pide una cadena de oración

“Comenzamos con memorias no volátiles que son como tener un pendrive. Alguien dijo: ‘probemos esto en campo, busquemos alguna aplicación de interés’, y dio la casualidad de que, en ese mismo momento, 2012-2013, estaba empezando a aparecer Satellogic con las primeras aplicaciones y los primeros satélites que iban haciendo; y, de cara dura, en una charla que estaba dando el CEO de Satellogic, alguien fue y le dijo: ‘¿qué tal? Soy docente de investigación, estamos haciendo esto, ¿podemos probarlo en sus satélites?’, y empezó una vinculación con ellos. Así salió un primer desarrollo. Yo me sumé cuando hicimos la segunda carga útil para probar estos dispositivos; ahí arranqué”.

SIGAMOS JUGANDO | Gabriel Sanca | TEDxComodoroRivadavia

Otros barrios que se parten en Comodoro: las casas de ARA San Juan y Padre Juan Corti reportaron rajaduras y daños

Durante 10 años, LabOSat probó diferentes dispositivos. El último fue en 2024, lo que le permitió obtener experiencia de herencia de vuelo y cierto recorrido en ese tipo de experimentos y desarrollos.

Cuando surgió el programa Artemis, que busca el retorno del hombre a la Luna, hubo una invitación a los países que firmaron los acuerdos internacionales de cooperación pacífica para el uso del espacio dentro del programa, y la agencia espacial argentina aceptó el desafío: el grupo LabOsat fue tenido en cuenta.

Gabriel admite que, en un principio, “el proyecto era delirante”. “El primer contacto fue en septiembre del 23 y había que entregarlo en abril del 24. Pensaron que teníamos arriba de la mesa para armar una misión de interés y CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) convocó a diferentes actores que estaban trabajando en este tipo de satélites que se llaman tusan. Se sumó la Universidad de La Plata, la USAM, que teníamos este sello de tener esta herencia de vuelo, y se empezó a pensar una misión que se pueda desarrollar en esa escala de tiempo”.

Colectivos en Comodoro: cuándo comenzará a operar la nueva empresa, el futuro de los empleados y la renovación de la flota

El único desarrollo latinoamericano elegido para ser parte de Artemis II. Foto: Archivo personal.

“Planteamos un par de experimentos que nos interesaban, siguiendo algunas líneas en las que veníamos trabajando. Planteamos un sistema para medir radiación junto con la Universidad de Buenos Aires y un experimento para ensayar dispositivos optoelectrónicos, que probamos en los satélites de Satellogic sin iluminación externa, siempre con una iluminación controlada, y desarrollamos una óptica sencilla para poder capturar luz que venga de afuera del satélite. Planteamos esa idea, avanzamos, después se fue atrasando todo y tuvimos tiempo para hacer algo mejor de lo que pudimos plantear al principio”.

MR ganó la licitación y se quedó con el transporte público de Comodoro Rivadavia

Atenea será uno de los cuatro satélites que serán carga útil secundaria en la misión. Los otros serán aportados por Corea del Sur, Arabia Saudita y la agencia espacial alemana.

Un sinnúmero de personas, entre personal técnico, logístico y de gestión, participó en este trabajo, desde investigadores de renombre hasta estudiantes de grado que realizaron su primer acercamiento a la ciencia. 

En la UNSAM, el núcleo duro está compuesto por cinco personas: dos investigadores y tres estudiantes de doctorado, entre ellos Gabriel, quien está abocado a la coordinación y a la gestión de documentos, contactos y desarrollo.

En la actualidad, el doctorando también está realizando una maestría en gestión de la tecnología y la innovación, porque, como dice, más allá de seguir desarrollando tecnología, también le interesa ayudar a otros a que la desarrollen.

Anunciaron un corte de luz que afectará a 10 barrios de Comodoro

“Hoy el panorama, en términos generales, del desarrollo científico y tecnológico es complejo, sobre todo en las universidades nacionales, donde hay un ataque sistemático hacia las universidades. Entonces, estudiar cómo mejorar eso es algo que me interesa, pero de a poco. Hoy estamos a la espera del despegue del cohete SLS y de Artemis II”, dice Gabriel.

Paradojas del destino: mientras algunos cuestionan la ciencia argentina, el campo se abre puertas por sus propios méritos y hoy es protagonista directo de la misión espacial más importante del nuevo siglo, un nuevo paso en la carrera espacial, donde Argentina aporta conocimiento, ciencia y experiencia desde las universidades públicas, aquellas aulas que forman a los profesionales argentinos.
 

También puede interesarte

Choque fatal en Ruta 3: El niño sobreviviente evoluciona favorablemente

A pocos días del trágico accidente ocurrido sobre la Ruta Nacional 3, entre Comodoro Rivadavia y Garayalde,...

Gustavo Fita reivindicó a Santiago Igón, procesado por ser un presunto vacunado VIP durante la pandemia en Chubut

Gustavo Fita, Santiago Igón, vacunatorio VIP, Covid-19, Chubut, Arriba Chubut, Legislatura, Ignacio Torres, política...

Ruta Provincial 12: Se aprovechó un litigio vecinal para construir un mensaje de odio

Ruta Provincial 12, Esquel, Gualjaina, conflicto vecinal, campo, propiedad privada, expropiación, denuncia, Chubut, Piedra...