Los deslizamientos registrados en la ladera sur del cerro Hermitte, que afectaron a barrios de Comodoro Rivadavia, volvieron a poner en primer plano un debate de fondo: cómo se planifica el crecimiento urbano en zonas con riesgos naturales conocidos.
En ese contexto, el Colegio Profesional de Geólogos de la Provincia del Chubut difundió un comunicado en el que advierte sobre la necesidad de reforzar la prevención y reclama que los estudios de riesgo geológico sean un requisito obligatorio antes de habilitar nuevos desarrollos urbanos.
Desde la entidad expresaron su acompañamiento a las familias afectadas de los barrios Sismográfica, Marquesado, Los Tilos y Médanos, y señalaron que los hechos generaron “consternación y gran preocupación en la sociedad”. Pero, más allá de la solidaridad, el comunicado apunta a una reflexión estructural sobre el uso del territorio en ciudades como Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, que comparten condiciones geológicas similares.
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El cerro Hermitte y una tragedia anunciada
Desde una mirada técnica, los geólogos sostienen que lo ocurrido no puede considerarse un hecho sorpresivo. “Lo sucedido no puede considerarse un evento inesperado. Existen estudios previos de riesgos geológicos que advertían sobre la inestabilidad del sector y formulaban recomendaciones para reducir los peligros y restringir tanto actividades como usos del suelo”, señala el comunicado.
La advertencia es clara: cuando esos informes no son tenidos en cuenta, el riesgo aumenta y las consecuencias recaen directamente sobre la población, las viviendas y la infraestructura.
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El barrio Sismográfica es uno de los más afectados. Tuvieron que improvisar una rampa para habilitar un camino.
Foto: archivo ADNSUR
El documento remarca que la geología brinda herramientas claves para anticiparse a este tipo de situaciones. Identificar zonas inestables, evaluar la aptitud de los terrenos y prever procesos como deslizamientos, caídas de rocas o inundaciones permite tomar decisiones informadas antes de avanzar con obras o loteos. En ese sentido, desde el Colegio subrayan que, si bien las soluciones de ingeniería pueden formar parte de la respuesta, “antes de cualquier intervención debe realizarse un adecuado análisis geológico del área sujeta a intervención”, cita textual incluida en el pronunciamiento.
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Planificación urbana con base científica
El eje central del planteo apunta a la necesidad de transformar estas advertencias técnicas en políticas públicas concretas. Para el Colegio de Geólogos, es imprescindible avanzar en marcos normativos que fortalezcan la prevención y el control del riesgo geológico, y que sirvan como base para una correcta categorización del uso del suelo y la planificación urbana.
En ese marco, la entidad propone la creación de ordenanzas que establezcan la obligatoriedad de realizar informes de riesgo geológico de manera previa a la aprobación de nuevos desarrollos urbanísticos, obras y actividades. Según expresan textualmente, esto permitiría “incorporar criterios científicos en la toma de decisiones y reducir riesgos futuros”. Además, consideran urgente profundizar estudios específicos en sectores que actualmente ya se encuentran bajo condiciones de riesgo.
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El comunicado también pone el foco en la dimensión social de la prevención. Los geólogos destacan la importancia de reforzar la divulgación y el trabajo directo con la comunidad, mediante charlas informativas y acciones de concientización, especialmente en zonas con riesgos identificados. La participación vecinal, sumada a sistemas de alerta temprana y a una planificación basada en conocimiento técnico, aparece como un componente clave para evitar que situaciones como las recientes vuelvan a repetirse.
