El consumo de carne de cerdo creció un 8,4% en el último año, superando los 18 kilos por habitante. La brecha de precios con la carne vacuna, que acumuló aumentos superiores al 70%, es uno de los factores que explican el fenómeno, según datos del sector y testimonios de comerciantes.
La carne de cerdo continúa ganando espacio en la mesa de los argentinos y las carnicerías especializadas registran una recuperación sostenida de las ventas durante los primeros meses del año. Aunque el fuerte aumento del precio de la carne vacuna aparece como uno de los factores que explican este fenómeno, comerciantes del sector aseguran que la tendencia también responde a cambios en los hábitos de consumo y a una mayor valoración de las cualidades nutricionales de esta carne.
A nivel nacional, los números reflejan este cambio. Según datos del sector, el consumo de carne porcina creció un 8,4% durante el último año y superó los 18 kilos por habitante. Al mismo tiempo, la brecha de precios con la carne vacuna se mantiene significativa: algunos cortes de vaca cuestan en promedio cerca de un 90% más que sus equivalentes de cerdo.
El contexto económico también influye. Mientras la inflación anual rondó el 33%, los precios de la carne vacuna acumularon aumentos superiores al 70%, afectando el poder adquisitivo de los consumidores y obligando a muchas familias a reorganizar sus compras de alimentos.
Desde una carnicería especializada en carne porcina, Cristian, gerente del comercio, señaló que el segundo trimestre de 2026 mostró una clara mejora respecto de los primeros meses del año. «Respecto al comienzo de año nos está yendo mucho mejor. En marzo recién empezamos a repuntar porque tenemos el factor de la gente que viaja y se va de vacaciones. Eso nos afecta habitualmente. De todas formas, eso lo tenemos previsto», explicó.
Según relató, tras las fiestas de fin de año comenzaron a notar la llegada de nuevos clientes, una situación que se fue consolidando durante el primer trimestre. «Después de las fiestas empezó a llegar gente nueva», indicó.
Si bien reconoce que el incremento de los precios de la carne vacuna tiene algún impacto en la elección de los consumidores, considera que no es la única explicación del crecimiento que viene registrando el sector porcino. «Nosotros siempre estuvimos bastante lejos de los precios del consumo masivo de la vaca. El cerdo siempre fue ganando popularidad, pero no creo que tenga que ver solamente con el precio de la carne de vaca. Que el precio de la carne haya aumentado tanto repercute, pero no en un gran porcentaje», sostuvo.
En ese sentido, remarcó que quienes dejan de comprar carne vacuna por cuestiones económicas suelen inclinarse principalmente por otra alternativa. «El que ya no puede comprar carne de vaca se va hacia la de pollo habitualmente. El cerdo gana popularidad porque es una carne magra y sana. Desde ya que el precio llama la atención y promueve la cantidad de consumo», afirmó.
La evolución de las ventas también está acompañada por cambios en los hábitos de compra. De acuerdo con Cristian, los consumidores ya no realizan compras tan voluminosas como años atrás y privilegian el abastecimiento diario o semanal, buscando aprovechar promociones y ofertas. «Antes la gente compraba más cantidad y hoy compran más lo que es el día a día. Aprovechan las ofertas. Hay que acompañar al consumidor con el precio y la buena calidad. Hoy se compra para consumir en el día mucho más que para todo el mes», explicó.
El fenómeno se replica en distintas regiones del país y confirma una transformación gradual en las preferencias de consumo. Con precios más accesibles que la carne vacuna, una imagen asociada a la alimentación saludable y una oferta cada vez más amplia de cortes y elaborados, la carne de cerdo continúa consolidándose como una de las principales alternativas dentro del mercado cárnico argentino.
Aunque el encarecimiento de la carne vacuna ayuda a explicar parte de este crecimiento, desde el sector coinciden en que el avance del cerdo responde a una tendencia más profunda, vinculada a cambios culturales y a nuevas formas de consumo que parecen haber llegado para quedarse.
