José Fernando Águila, de 32 años, permanece internado tras ser atacado por un trabajador no docente en la Universidad Nacional de la Patagonia Austral de Río Gallegos. Su madre afirmó que la situación fue advertida ante las autoridades académicas.
Un estudiante de 32 años, José Fernando Águila, fue apuñalado el martes por la tarde en el interior de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) en Río Gallegos. Según informaron fuentes oficiales, el agresor es un trabajador no docente de 46 años, identificado como Pablo B., quien fue detenido horas después del ataque por la División de Investigaciones de la Policía.
La víctima sufrió múltiples heridas cortantes, incluyendo una perforación en un pulmón que requirió cirugía de urgencia. Los médicos indicaron que el paciente evoluciona favorablemente tras la intervención quirúrgica.
Ángela Catelicán, madre del estudiante, declaró que tanto su hijo como su pareja, Florencia, habían informado a las autoridades de la universidad desde principios de año sobre conductas intimidatorias por parte del agresor. «Mi nuera pidió ayuda dentro de la facultad porque este hombre la perseguía y la incomodaba constantemente. Ellos avisaron varias veces, pero nadie frenó la situación», afirmó Catelicán.
Según el relato familiar, la pareja del estudiante optó por acudir a las autoridades académicas antes de radicar una denuncia formal ante la Policía. «Ella confió en que la universidad iba a intervenir. Lo que pasó demuestra que no hicieron lo suficiente», sostuvo la madre.
Catelicán agregó que las autoridades ya conocían antecedentes del trabajador no docente, incluyendo problemas de adicción. «Les dijeron que tenía problemas de adicción y que estaban tratando de contenerlo, pero mientras tanto seguía compartiendo espacios con alumnos», manifestó.
El ataque ocurrió en los pasillos de la universidad durante la jornada académica. La madre relató que la secuencia comenzó tras una discusión entre el acusado y la pareja de José. Cuando el estudiante intervino, el hombre se dirigió al estacionamiento, tomó un cuchillo y regresó para atacarlo. «Fue directamente a buscar un arma y volvió decidido a lastimarlo», contó.
La víctima intentó protegerse con una campera mientras retrocedía. «Había sangre por todos lados. Cuando llegué lo vi tirado en el piso y pensé lo peor», recordó Catelicán.
La familia denunció falta de seguridad en el campus. «No puede ser que cualquiera entre armado a una universidad. Estamos hablando de un lugar donde estudian cientos de jóvenes», expresó.
Tras despertar de la cirugía, José manifestó temor a regresar a la facultad. «Me dijo que no sabe si podrá volver a la facultad después de todo esto. Está muy afectado», señaló su madre.
La Universidad Nacional de la Patagonia Austral emitió un comunicado en el que repudió el ataque, suspendió las actividades académicas en la sede de Río Gallegos, inició una investigación administrativa interna y se puso a disposición de la Justicia. La causa penal está a cargo del Juzgado de Instrucción N°1, presidido por la jueza Marcela Quintana.
