El 18 de mayo de 2011, un avión de Sol Líneas Aéreas se estrelló en Río Negro con 22 víctimas fatales. Entre los fallecidos estaba el geólogo Eduardo Musacchio, oriundo de Comodoro Rivadavia. Su hijo Esteban recordó el impacto de aquella noche y el legado de su padre.
El 18 de mayo de 2011, el vuelo 5428 de Sol Líneas Aéreas, con destino a Comodoro Rivadavia, se estrelló cerca de Los Menucos, en la provincia de Río Negro. El accidente causó la muerte de las 22 personas a bordo. Entre las víctimas se encontraba Eduardo Musacchio, geólogo y docente universitario radicado en Comodoro Rivadavia.
Quince años después, su hijo Esteban Musacchio relató cómo vivió aquella noche. “Ese día nosotros estábamos esperando para ir a buscar a mi papá al aeropuerto. Como vivíamos cerca, generalmente llegaba y pegaba una llamadita. De repente vimos que no llegaba, que se demoraba. Y justo salió la noticia en la tele”, declaró. “Ahí nos enteramos y empezó todo. Lo fuimos siguiendo por la tele hasta que supimos que no había sobrevivientes”.
Esteban describió el shock inicial: “Fue un shock en ese momento, no te das cuenta, es como si fuera una película. No es que te ponés a llorar en el momento, es como que algo se desconecta en la cabeza”. La familia ya había sufrido otra pérdida en 2009, cuando falleció su hermano en circunstancias traumáticas.
Al día siguiente, viajaron a Los Menucos. “Fuimos a Los Menucos. Era lejos de Comodoro, y ahí estaba el lugar vallado. Me acuerdo que la intendenta en ese momento se portó súper bien con nosotros”, recordó.
Con el tiempo, el dolor dio paso al orgullo por el legado de su padre. “A mi papá lo recuerdo con mucho cariño y mucho aprendizaje. Mi viejo era un docente muy querido, lo recordamos súper bien en mi familia. Los recuerdos son hermosos”, afirmó. “Imaginate que pasaron quince años y la gente se sigue acordando de él. Cientos de personas nos mandaron mensajes, anécdotas. Siento mucho orgullo por mi papá. Yo lo veía como alguien intachable”.
Esteban señaló que la empresa nunca brindó respuestas: “La empresa nunca nos dio una respuesta. Nosotros decidimos no seguir la causa penal porque no teníamos ganas ni fuerzas. Hay familias que lo hicieron y estuvieron años. Y no consiguieron nada. La empresa no dio respuestas humanas”.
Pese a ello, destacó los gestos de la comunidad: “Hay un montón de gente que se acercó, nos contó historias, y son esas cosas que uno atesora. Es un orgullo”.
“Para mi vieja, mi hermana y yo, es un día muy movilizante. Cada uno lo lleva como puede”, concluyó.
