Una cámara de seguridad captó el momento anterior a la puñalada fatal contra Mario Barrientos. El acusado regresó luego al lugar y preguntó qué había sucedido.
La madrugada del 10 de mayo en Rawson quedó marcada por una escena violenta que conmociona al barrio Río Chubut. Una discusión, una puñalada letal y un acusado que regresó al lugar minutos después del crimen son los ejes de la investigación fiscal.
El hecho ocurrió alrededor de las 3:50 en una plaza sobre calle Felicita Alsua. Allí se encontraban Marcelo Ciancio, Mario Barrientos y un tercer hombre, único testigo presencial del ataque.
Según la Fiscalía, Ciancio y Barrientos discutieron durante unos tres minutos. El intercambio subió de tono hasta que el acusado tomó a la víctima de la ropa y le asestó una puñalada cerca del cuello, perforándole la arteria pulmonar.
Barrientos intentó caminar pero cayó en la vía pública y murió. El testigo huyó hacia una estación de servicio YPF, aterrado por lo ocurrido.
Las cámaras de seguridad públicas y privadas, incluyendo una con audio, registraron la secuencia. En el audio se escucha un golpe y la frase: “Tomá boludo… para que no rompas los huevos”.
Quince minutos después del crimen, Ciancio regresó a la escena con otra ropa, observó el cuerpo y preguntó a un efectivo qué había pasado. El fiscal Leonardo Cheuquemán Levil calificó esa actitud como “frialdad” y capacidad de maniobra.
La investigación también incluyó el testimonio del hermano de la víctima, quien indicó que ambos mantenían conflictos previos y que el acusado solía portar una navaja.
La Policía allanó la vivienda de Ciancio y secuestró un cuchillo, un bóxer con presuntas manchas de sangre y dos teléfonos celulares. El cuchillo estaba visiblemente limpio, como si hubiese sido lavado.
El acusado fue detenido el lunes en la intersección de Don Bosco y Sarmiento, aún con la gorra y zapatillas blancas que aparecían en los videos. Sobre él pesaban tres órdenes de captura por desobediencia a la autoridad y tentativa de robo.
La jueza María Laura Martini dictó seis meses de prisión preventiva mientras avanza la investigación por homicidio simple, delito que contempla penas de 8 a 25 años de prisión.
