El acuerdo plurianual introduce tecnologías de electrificación y automatización en las operaciones de completación no convencional, buscando mayor eficiencia y reducción de emisiones.
YPF adjudicó a la empresa de servicios petroleros Halliburton un contrato plurianual para la provisión de servicios integrados de completación no convencional en la formación Vaca Muerta, ubicada en la cuenca neuquina. El acuerdo, resultado de un proceso de licitación competitiva, establece una colaboración exclusiva para servicios de fractura hidráulica y completación, segmentos críticos en la cadena de valor del shale.
La compañía estadounidense será responsable de ejecutar operaciones de bombeo, diseño de etapas y monitoreo en tiempo real, integradas en una plataforma digital común. Un punto central del contrato es el despliegue del sistema de fracturación eléctrica ZEUS, que se implementará por primera vez fuera de Norteamérica. Esta tecnología reemplaza equipos diésel por unidades electrificadas, con el objetivo de mejorar la eficiencia operativa y reducir las emisiones.
El acuerdo también incorpora el sistema OCTIV Auto Frac, una herramienta de automatización que optimiza la ejecución de las etapas de fractura mediante algoritmos. Este esquema busca estandarizar la calidad de las operaciones y mejorar los tiempos de ejecución en campo.
Desde Halliburton, Casey Maxwell señaló que el contrato «refleja la confianza de los operadores en la capacidad de ejecutar fractura no convencional a gran escala con soporte tecnológico». Este avance responde a un cambio de etapa en Vaca Muerta, que consolida un esquema industrial donde la eficiencia en completaciones define la productividad de los pozos.
El contrato refuerza la estrategia de YPF de estandarizar procesos en sus principales áreas, en línea con la necesidad de escalar la producción para abastecer el mercado interno y potenciar exportaciones. Para Halliburton, el acuerdo implica una expansión relevante en el segmento no convencional argentino, donde compite con otras firmas globales.
La producción de shale oil en Argentina mantiene una tendencia creciente y se acerca a los 600 mil barriles diarios, impulsada por la actividad en la cuenca neuquina. En este escenario, la demanda de servicios de completación de alta intensidad continúa en aumento. La incorporación de flotas eléctricas y plataformas digitales integradas anticipa un posible cambio en el estándar operativo del shale local.
