La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos presentó un informe donde subraya que el crecimiento del sector no convencional no debe opacar la producción en cuencas maduras como la del Golfo San Jorge, esencial para la refinación y la economía regional.
La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) presentó un análisis del sector energético argentino, enfatizando el crecimiento de Vaca Muerta pero también la necesidad de mantener y potenciar la producción de crudo convencional en las cuencas maduras del país.
El documento, presentado ante periodistas especializados en Buenos Aires, señala que el desarrollo no convencional no implica renunciar a la producción en áreas tradicionales. Esta es fundamental por su impacto en el empleo regional, los ingresos provinciales y, desde una perspectiva técnica, por su rol indispensable en el esquema de refinación.
«La madurez de las cuencas convencionales determina la necesidad de conformar un marco regulatorio específico a fin de disminuir las tasas de declinación y, con ello, potenciar el pleno aprovechamiento de los recursos convencionales existentes en nuestro país», planteó la entidad.
La CEPH argumenta que la producción convencional, como la de la Cuenca del Golfo San Jorge en Chubut, no solo cumple una función económica, sino que es técnicamente esencial para el funcionamiento del parque refinador. «Dicha producción es esencial para garantizar el suministro de crudo pesado requerido por parte del parque refinador local», sostiene el informe.
Las refinerías argentinas operan con una matriz que demanda entre un 65% y 70% de crudos livianos (principalmente de la Cuenca Neuquina), mientras que el resto debe completarse con crudos más pesados, característicos de las cuencas convencionales. Esa combinación es la que permite optimizar los procesos industriales.
El informe también ratifica el potencial del sector en su conjunto, destacando que la balanza comercial energética volvió a ser superavitaria en los últimos dos años. Sin embargo, advierte que este crecimiento no está garantizado y plantea la necesidad de mejorar la competitividad y el acceso a mercados internacionales mediante medidas como la extensión del RIGI al sector hidrocarburífero, la eliminación de retenciones a las exportaciones y la reducción de la carga fiscal en las cuencas productoras.
Como síntesis, la CEPH subraya que el desarrollo del sector dependerá de un «horizonte macroeconómico y regulatorio estable, en un entorno fiscal competitivo a nivel internacional». El informe también proyecta tres escenarios posibles hacia los próximos diez años, que van desde un crecimiento moderado hasta uno acelerado, en función de variables como la estabilidad macroeconómica, el financiamiento y las reglas de juego.
