La institución educativa conmemora seis décadas de trayectoria con actividades que buscan resaltar su historia y el valor de la comunidad que la conforma.
El Instituto Martín Rivadavia celebra sus 60 años de trayectoria en Comodoro Rivadavia con una serie de encuentros pensados para reconocer su historia y, principalmente, a las personas que forman parte de su comunidad educativa. Con una agenda anual de actividades, la institución proyecta un año especial que busca resignificar su identidad y celebrar el camino recorrido junto a generaciones de familias.
La agenda continuará este sábado con la realización de un Sunset en las instalaciones del colegio, destinado al equipo actual y a invitados especiales. El encuentro incluirá propuestas gastronómicas y distintas sorpresas en un ambiente pensado para celebrar el compromiso de quienes forman parte del proyecto educativo.
Desde la Dirección destacaron que “estos 60 años son el reflejo de una construcción colectiva”, y que este tipo de encuentros buscan poner en el centro a las personas, entendiendo que la escuela es, ante todo, una comunidad. A lo largo del año, el Martín Rivadavia continuará impulsando distintas iniciativas en el marco de este aniversario, con propuestas que seguirán fortaleciendo el vínculo con su comunidad y proyectando el futuro desde una identidad consolidada.
Con seis décadas de historia en la ciudad, la institución reafirma su compromiso con una educación que forma personas para el mundo de hoy, sosteniendo una mirada innovadora y un trabajo compartido que la distingue. El aniversario, que tuvo su fecha central el 4 de abril, marca seis décadas desde que comenzó a gestarse un proyecto educativo que hoy es referente en la ciudad.
El origen se remonta a 1966, cuando Carlos Capdevila y María Rosa Gete imaginaron un espacio donde educar significara mucho más que transmitir contenidos, sino también formar personas, construir valores y acompañar el crecimiento de cada estudiante. Ese espíritu fundacional se mantiene vigente hasta la actualidad. En ese camino, el rol de María Marta Capdevila, hija de los fundadores, fue clave para sostener y hacer crecer el legado familiar, acompañando la evolución del colegio con una mirada cercana y comprometida con la comunidad educativa.
Hoy, la historia continúa con la tercera generación al frente de la gestión. Julián y Bruno Castellani lideran el proyecto institucional, consolidando la continuidad de un modelo educativo que combina tradición, innovación y sentido de pertenencia.
Durante una nota realizada por ADNSUR desde el lugar, María Marta compartió una reflexión que resume el significado de este aniversario: “No soy yo la que cumple 60, la escuela. En la escuela somos todos estos y otros tantos que pasaron durante todos los 60 años”, expresó, destacando el carácter colectivo que define a la institución.
El inicio de los festejos incluyó una jornada especial con alumnos de nivel inicial, primario y secundario, en la que también participaron familias y docentes. La propuesta estuvo centrada en el trabajo emocional y la construcción de experiencias compartidas. La actividad contó con la participación de una profesional especializada en teatro espontáneo y psicodrama, generando espacios de expresión colectiva a partir de historias vividas dentro del colegio. Según explicó Julián, el objetivo fue “trabajar sobre las emociones, sobre historias que hayan pasado acá dentro del colegio y que sea un festejo que incluya a todos”.
Además, entre las iniciativas previstas para este año aniversario, se proyecta la realización de una maratón abierta a la comunidad, junto a otras propuestas que se irán anunciando a lo largo de los próximos meses.
Uno de los rasgos que distinguen al Instituto Martín Rivadavia es su fuerte identidad familiar, que con el tiempo se transformó en un concepto más amplio: el de comunidad. En ese sentido, Bruno destacó que la idea de familia incluye a todas las personas que forman parte del colegio: “Hoy dentro de nuestra familia están incluidas todas las personas que trabajan acá. Trabajamos para que todos estén cómodos, que vengan a trabajar con ganas y que sientan el colegio tan propio como lo sentimos nosotros”, señaló.
El sentido de pertenencia también se refleja en quienes pasaron por sus aulas. Exalumnos y estudiantes actuales destacan el vínculo que mantienen con la institución incluso después de finalizar sus estudios, consolidando una identidad que se sostiene en el tiempo. Con una matrícula que se mantiene generación tras generación, el colegio reafirma su compromiso con una educación que evoluciona sin perder su esencia.
