La historia de un niño de 3 años fallecido en un incendio en 2024, con antecedentes de alertas al sistema de protección, resurge en la comunidad, planteando interrogantes sobre la respuesta institucional y social.
En el contexto de la conmoción por el caso Ángel en Comodoro Rivadavia, se ha recordado un antecedente trágico ocurrido en julio de 2024: la muerte de un niño de 3 años en un incendio en su vivienda de la calle Chacabuco.
Según la investigación judicial, el menor habría quedado solo y encerrado en la madrugada. El fuego se habría iniciado por la manipulación de un encendedor, prendiendo una prenda que luego se extendió al sillón donde estaba el niño. La madre inicialmente declaró haber salido por una consulta médica, aunque no se hallaron registros que lo corroboraran.
Vecinos relataron haber escuchado llantos, gritos y golpes antes del incendio, seguidos de una explosión y el inicio de las llamas. La causa judicial avanzó con la imputación por abandono de persona seguido de muerte. La fiscalía analizó un posible contexto de maltrato, ya que existían advertencias previas del Servicio de Protección de Derechos sobre situaciones en las que el niño quedaba solo de noche.
Recientemente, una vecina contactó a medios locales para recordar el caso, señalando que, a diferencia de otros, no generó movilizaciones masivas. «Él no tuvo marcha, no tuvo velas ni movilización de la comunidad», expresó. Su testimonio apunta a una responsabilidad institucional que, a su juicio, no fue asumida a tiempo, destacando que ya existían denuncias que advertían sobre riesgos. «Es otra muerte dudosa de un niño sin voz», remarcó.
