Ante la baja sostenida en las ventas, comercios de indumentaria ofrecen nuevamente planes de 12 cuotas sin interés. La medida se enmarca en una política del Banco Central para facilitar el crédito, aunque el sector enfrenta altos costos financieros y un aumento en los impagos.
En un contexto de estancamiento del consumo, el sector de la indumentaria comenzó a reintroducir las 12 cuotas sin interés para su temporada otoño-invierno. Esta medida se da en un marco de flexibilización monetaria impulsada por el Banco Central, que busca inyectar liquidez en el sistema mediante una baja en los encajes bancarios.
Para fomentar el crédito, el Banco Central redujo en 5 puntos porcentuales los encajes bancarios a partir de abril. El objetivo es ampliar el fondeo de las entidades financieras para que puedan prestar más dinero y reducir el costo de los préstamos a corto plazo. En sintonía con esta política, el Banco Nación lanzó una promoción agresiva.
Para la industria de la moda, el regreso de las cuotas no es una celebración, sino una medida de supervivencia. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas cayeron un 8,4% interanual en el primer bimestre, pero el dato alarmante surge al comparar con 2023: el desplome alcanza el 40%. “No se vende nada, ni lo caro ni lo barato, ni lo importado ni lo nacional. Las 12 cuotas son el signo de la desesperación, un manotazo de ahogado”, sentenció Claudio Drescher, presidente de la CIAI.
El panorama para las empresas es crítico. Drescher advierte que el costo financiero de estas cuotas ronda el 20%, un valor que las marcas no pueden trasladar a los precios por la falta de demanda. El resultado es devastador: entre 2024 y 2025 cerraron 2.924 firmas de la cadena textil y 1.644 locales de ropa.
A pesar de la mayor oferta de cuotas, el principal obstáculo sigue siendo el bolsillo de los consumidores y su capacidad de pago. Drescher fue tajante: “Las tarjetas tienen el nivel de incobrabilidad más alto de las últimas dos décadas”.
Esta situación no es exclusiva de la ropa. En el rubro de electrodomésticos, donde las ventas cayeron un 18,6% real en el último trimestre de 2025, la irregularidad en los pagos es una señal de alerta constante. Datos de la consultora EcoGo revelan que, en diciembre pasado, el atraso en los pagos de créditos otorgados por vendedores del rubro promedió un 41%.
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) aclararon que las 12 cuotas todavía no son una realidad generalizada en los comercios de barrio. Al no existir un programa nacional unificado —como lo fue en su momento Cuota Simple—, las pymes dependen de acciones particulares que son difíciles de sostener. Aun con la baja de tasas del Central, el costo financiero para el pequeño comerciante sigue rondando el 30%. Con una carga impositiva alta y ventas en caída, el sector pyme advierte que el escenario se encamina hacia márgenes de ganancia cada vez más acotados, donde solo la escala de ventas podrá garantizar la subsistencia de los negocios en 2026.
