La guerra en Irán pone a prueba el legado de Donald Trump y enfrenta las posturas de sus dos principales colaboradores, JD Vance y Marco Rubio, considerados potenciales sucesores para las elecciones de 2028.
WASHINGTON.- La guerra en Irán, que amenaza con afectar el legado del presidente Donald Trump, ha elevado las apuestas políticas para dos de sus principales colaboradores: el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Ambos, vistos como posibles sucesores de Trump, están involucrados en las negociaciones para poner fin al conflicto, en un momento en que el Partido Republicano evalúa su futuro tras la era Trump.
Vance ha adoptado un enfoque cauteloso, reflejando su escepticismo hacia una intervención militar prolongada. Por su parte, Rubio se ha alineado estrechamente con la postura más belicista de Trump, convirtiéndose en uno de los defensores más firmes de la campaña de la administración. Trump ha afirmado que ambos participan en los esfuerzos para obligar a Irán a desmantelar sus programas nucleares y de misiles balísticos y permitir el libre tráfico de petróleo por el estrecho de Ormuz.
Con las próximas elecciones presidenciales previstas para 2028 y la limitación de mandatos que impide a Trump presentarse de nuevo, el presidente ha planteado en privado la cuestión de la sucesión, preguntando «¿JD o Marco?», según fuentes cercanas. Analistas políticos y funcionarios republicanos consideran que el resultado de la operación militar, ya en su quinta semana, podría influir en las perspectivas de ambos para 2028.
Un final rápido y favorable a Estados Unidos fortalecería la posición de Rubio, quien también funge como asesor de seguridad nacional y podría ser visto como una figura clave en tiempos de crisis. Un conflicto prolongado, en cambio, podría darle a Vance la oportunidad de argumentar que refleja el sentimiento antibelicista de la base de Trump sin romper abiertamente con el presidente.
La reputación de Trump también está en juego. Su índice de aprobación cayó al 36%, su nivel más bajo desde que regresó a la Casa Blanca, afectado por el aumento de los precios del combustible y la desaprobación generalizada de la guerra, según una encuesta reciente.
Algunos republicanos afirman observar atentamente a qué asesor parece favorecer Trump a medida que se desarrolla el conflicto. Si bien algunos ven indicios de que Trump se inclina por Rubio, señalan que podría cambiar de opinión rápidamente. La Casa Blanca, por su parte, rechazó la idea de que Trump esté dando señales de preferencia, subrayando su compromiso con la misión de la administración.
Vance, de 41 años, exmarine que sirvió en Irak, se ha opuesto históricamente a la intervención estadounidense en guerras extranjeras. Sus declaraciones públicas sobre Irán han sido limitadas y mesuradas. La Casa Blanca ha restado importancia a cualquier desacuerdo, destacando que Vance apoya la gestión de la guerra por parte de Trump y coincide en que Irán no debe obtener un arma nuclear. Según fuentes, Vance podría asumir un papel más directo en las negociaciones si los enviados especiales logran avances suficientes.
Un alto funcionario de la Casa Blanca señaló que Trump tolera las diferencias ideológicas siempre que sus asesores se mantengan leales, y que las opiniones escépticas de Vance ayudan al presidente a comprender la postura de parte de su base. Por su parte, fuentes cercanas a Vance indican que el vicepresidente esperará hasta después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre antes de decidir si se presenta como candidato en 2028.
