Tenía 19 años, había disputado seis peleas como amateur y formaba parte de una familia ligada al ring. Su historia quedó marcada por el deporte y el trabajo.
Dylan Rojas tenía 19 años y una vida atravesada por el boxeo. En Trelew, su nombre empezó a ser reconocido dentro del circuito amateur, donde daba sus primeros pasos con proyección y disciplina.
Se entrenaba en el gimnasio “Guerreros del INTA”, bajo la conducción de Diego Sañanco. Allí había construido su rutina y su identidad como deportista. Había disputado seis peleas, en las que comenzó a mostrar cualidades que lo posicionaban como un joven con potencial dentro del ámbito regional.
El vínculo con el boxeo no era casual. Formaba parte de su historia familiar: era nieto de Choly Argüello, ex boxeador y árbitro trelewense, una figura respetada en ese ambiente. Ese lazo reforzaba su cercanía con el deporte, que lo acompañó desde temprana edad.
Sin embargo, hacía aproximadamente un año había decidido poner en pausa su carrera arriba del ring. La necesidad de trabajar lo llevó a insertarse en la actividad pesquera, una decisión que lo alejó momentáneamente de la competencia, aunque sin cortar del todo su relación con el boxeo.
Entre el gimnasio y el trabajo, Rojas construía su camino. Su historia, breve pero marcada por el esfuerzo, quedó ligada tanto al deporte como a su entorno, donde empezaba a hacerse un lugar propio.
Con información de El Chubut
